¿Asistiría Mickey Mouse a una boda gay?

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'Doc McStuffins', programa de dibujos de Disney Channel, incluye a dos madres lesbianas

La última versión de 'La Bella y la Bestia' tiene «la primera escena exclusivamente gay» de la productora

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La primera escena gay en una serie de animación de Disney ha causado revuelo y, aunque es encomiable el esfuerzo de la multinacional estadounidense por modernizar sus planteamientos y desterrar tópicos atávicos, lo cierto es que ha sido una incursión en el colectivo LGTBI, cuando menos, tímida. No han sido, por supuesto, los protagonistas de Star contra las fuerzas del mal quienes protagonizaron la acción, sino dos hombres secundarios entre otras muchas parejas heterosexuales que se besaban colectivamente durante una fracción de segundo.

La serie de dibujos en cuestión, por cierto, no está ni mucho menos entre las más promocionadas ni las de mayor audiencia de Disney. Pero logró una repercusión inusitada por dicha escena, que ardió en las redes como una tea. Muchos alabaron el arrojo de Disney, pero otros tantos criticaron duramente el «adoctrinamiento homosexual» (sic) de niños por medio de dibujos animados, lo que demuestra que la sociedad no está preparada para romper con muchos tabúes del ya centenario género animado.

Desde que Disney empezó a andar ha sobrevolado siempre un componente machista sobre sus ficciones, en parte, porque no hacían sino reflejar una realidad de una época determinada (nadie se ha planteado nunca que una película de Disney inculque la discriminación de la mujer en sus películas). Lo mismo puede decirse, por tanto, de que omitiera cualquier viso de homosexualidad en algunos de sus personajes: este colectivo se ha visto obligado a esconderse y ha sido perseguido, incluso penalmente, hasta hace bien poco. En algunos países, todavía es un delito acostarse con alguien del mismo sexo. Una vez más, Disney se ha limitado a reflejar una realidad.

Los cuentos con príncipe azul y princesa cuya única meta en la vida es desposarle y tener descendencia son excluyentes, sencillamente, porque omiten una y otra vez a todo el colectivo gay, hasta en los personajes más secundarios. La escena del beso entre dos hombres de Star contra las fuerzas del mal puede ser un indicio de que tal vez las cosas cambien a partir de ahora en la ficción animada. Recientemente, Disney ha dado otro paso, un poco más grande: el pasado agosto, el programa Doc McStuffins de su canal Disney Channel, que habla de la diversidad a través de personajes de diferentes razas y religiones, ha incluido a las dos primeras madres lesbianas de la historia de la animación. La infantil, se entiende, porque series de dibujos con un público adulto como Los Simpson, South Park o Padre de Familia incorporan con normalidad (y humor) la temática gay casi desde sus primeros capítulos.

Lesbianas

El mérito está, por tanto, en hacerlo con un público menor de edad, si tenemos en cuenta que son los padres quienes deciden qué ven sus hijos y hoy, incluso en algunos sectores de las sociedades más avanzadas, ser gay se sigue considerando algo inaceptable o, como poco, de adultos. Y en este sentido, Disney acaba de protagonizar otro avance importante no en la animación, pero sí en una comedia dirigida al público infantil y adolescente. En la serie Andi Mack, uno de los personajes masculinos protagónicos, que aún no ha cumplido la mayoría de edad, declara, en su última temporada, su atracción hacia otro chico. «Es una historia de preadolescentes descubriendo quiénes son», explicó públicamente Disney Channel, «y el reparto y todo el equipo tienen mucho cuidado en asegurarse que es apropiado para todas las audiencias y que manda un mensaje potente de inclusión y respeto por la humanidad».

La productora también ha dado un golpe de timón en la gran pantalla con su última versión cinematográfica de La Bella y la Bestia, inspirada en la célebre película de animación, pero con actores reales. En esta nueva revisión, el personaje LeFou, siervo del malvado y testosterónico cazador Gastón, desvela abiertamente sus sentimientos hacia su amo, con un trasfondo claramente libidinoso. «Es el primer momento exclusivamente gay en una película de Disney», declaraba a la cadena BBC a principios de este año su director, Bill Condon. Si es el primero de muchos, la multinacional estadounidense estará por fin en el camino real hacia la normalidad.


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