El aprendizaje como motor de desarrollo económico

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José Antonio Marina: «Hay que conocer para comprender, y hay que comprender para tomar buenas decisiones y actuar»

La Cátedra de Economía Abierta pretende acercar la ciencia económica a todos los ciudadanos

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Ocho de cada diez jóvenes estudiarán para un empleo relacionado con el ámbito digital que aún no existirá, según el Observatorio para el Empleo en la Era Digital. El famoso ‘¿qué quieres ser de mayor?’ quedará sin respuesta durante generaciones debido a la rápida evolución de nuestro entorno.

Esta afirmación pone bajo el foco de todas las miradas la importancia de un aprendizaje de calidad, libre y continuado que nos permita adaptarnos al entorno que nos rodea. Según el World Economic Forum, en 2030 Europa necesitará 46 millones de empleados de alta cualificación, por lo que una mala gestión en la adaptación de las personas al entorno puede generar una gran brecha económica, social, política y cultural entre los seres humanos.

«La ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que quiere ser libre», decía J. Hennesey. Y en esta línea, son cada vez más los proyectos que permiten que la educación escape de las aulas y las instituciones para empapar todos los aspectos de nuestra vida. Iniciativas que pretenden acercar el conocimiento a todas las personas, como la Cátedra de Economía Abierta que promueven la Fundación Educativa Universidad de Padres en colaboración con Abante. Su lema es sencillo y práctico: Hay que conocer para comprender, y hay que comprender para tomar buenas decisiones y actuar.

Este proyecto cumple una función social muy relevante: abrir el campo cerrado de la ciencia económica a todos los ciudadanos, en un momento en el que el cambio y la abundancia informativa hacen difícil saber a qué atenerse. Su objetivo es ayudar al ciudadano a entender su protagonismo económico y que pueda tomar decisiones formadas en su día a día. Algo tan común como el ‘¿compro una casa o vivo de alquiler?’ está impregnado de matices económicos cuya dinámica debemos comprender para decidir libremente. «Queremos abrir una nueva frontera en el aprendizaje», dice el filósofo José Antonio Marina, precursor de este proyecto pedagógico. «¿Qué necesita saber un ciudadano adulto para desenvolverse en el mundo real?».

«Para sobrevivir, necesitamos aprender al menos a la misma velocidad con que cambia el entorno. Y para progresar, necesitamos hacerlo a más velocidad», añade Marina, que lidera desde 2005 lo que él bautiza como ‘movilización educativa’, enfocada a la educación de las familias como centro de unidad transversal de la sociedad. Para lograrlo, se han creado diferentes espacios de aprendizaje, entre los que se encuentra la Cátedra de Economía Abierta.

El aprendizaje a lo largo de toda la vida es, según Marina, la piedra angular del desarrollo. El entorno está cambiando de manera tan vertiginosa por las nuevas tecnologías que se vuelve volátil e incierto. «Debemos invertir en nuestra inteligencia y despertar la pasión por aprender. Necesitamos aprender a aprender», porque la educación y el conocimiento son los únicos sinónimos de futuro y progreso.


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