La estrategia más solidaria

infancia

Más de la mitad de los refugiados y desplazados que hay en el mundo son niños

‘Los Derechos del Niño y Principios Empresariales' aportan un marco general para tratar el impacto de las empresas en la infancia

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En todo el mundo, casi 385 millones de niños viven en situación de pobreza extrema, según datos de Unicef. Una carencia global de recursos evitable si tenemos en cuenta el poder de actuación de gobiernos, sociedad civil… y por supuesto grandes multinacionales. A través de sus productos y prácticas de distribución, las empresas pueden tener un impacto positivo sobre la infancia si trabajan con los Gobiernos, invierten en las comunidades o colaboran con ONGs.

La pobreza extrema afecta principalmente a la salud de los pequeños, pero también a la educación y la integración social. La colaboración público-privada hace posible, por ejemplo, que destinar una pequeña parte del precio de un producto a causas humanitarias marque una gran diferencia en la vida de personas con escasos recursos. Campañas anuales como la ‘Vuelta al cole’ o ‘Juguetes solidarios’, promovidas por Unicef y El Corte Inglés, distribuyen material escolar y artículos de ocio gracias a la donación que el cliente realiza al comprar en las secciones de la compañía.

Medidas como estas van acordes a ‘Los Derechos del Niño y Principios Empresariales’, difundidos por Unicef, Save the Children y el Pacto Global de la ONU. Estos valores proporcionan un marco general para entender y tratar el impacto del mundo empresarial en el bienestar de los niños. Además de reforzar las pautas y acciones necesarias para prevenir y eliminar el trabajo infantil en países de riesgo, los Principios subrayan la diversidad de formas en que las empresas afectan a los niños. Esto incluye el impacto de todas sus operaciones empresariales: sus productos, servicios, métodos de marketing y prácticas de distribución, así como sus relaciones con los gobiernos nacionales y locales, y su inversión en comunidades locales.

Interiorizar estos valores en las políticas corporativas es lo que realmente revierte la tendencia de la pobreza. Por ello, El Corte Inglés y el resto de compañías que suscriben estos Principios realizan actividades y políticas como el uso de marketing y publicidad responsable; la comercialización de productos seguros para los niños; el fomento de hábitos de vida saludables; y el apoyo a los niños en situaciones de emergencia.

De nuevo, la cooperación resulta determinante para asegurar estos derechos humanos, y en este sentido la firma de acuerdos presiona a las empresas  para cumplir los objetivos pactados. En este sentido, el acuerdo firmado entre Unicef Comité Español y el Corte Ingles recoge el desarrollo de acciones en favor de la infancia a través de diversas iniciativas de concienciación con clientes y empleados, como la ‘Vuelta al cole’ o ‘Juguetes solidarios’, cuyos fondos van destinados a apoyar el trabajo que Unicef realiza en todo el mundo con los niños más vulnerables, con el objetivo de garantizar que sus derechos se cumplan y mejorar sus condiciones de vida.

Entre los proyectos internacionales de apoyo a la infancia también se encuentra la iniciativa ‘Educa a un niño’ de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR). Más de la mitad de los refugiados y desplazados que hay en el mundo son niños que han visto interrumpida su educación a causa de la guerra y de la huida a otros países. Para que no pierdan oportunidades de futuro, gracias al apoyo de empresas como el Corte Inglés Acnur construye aulas en los campos, forma a profesores y da ayudas a las familias para costear las matrículas y los materiales escolares cuando es necesario.


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