JR, el artista urbano que desafía las fronteras

JR

JR: «El arte cambia nuestra percepción del mundo, es un terreno neutral perfecto para el intercambio
de opiniones»

Su última intervención callejera es un mural de 20 metros erigido en la frontera que separa Estados Unidos
de México

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Con menos de dos años, Kikito se asoma por encima del muro de acero que separa su pueblo natal en México de Estados Unidos. No es una escena real, aunque bien podría serlo, sino una foto en blanco y negro. Un mural de 20 metros erigido en la frontera que divide ambos países cerca de Tecate, unas 40 millas al sudeste de San Diego. «Es enorme. Muy bonito. Y llama la atención sobre el tema de manera positiva», comenta un conductor estadounidense que se para a hacer fotos.

En el lado mexicano, familias enteras bajan a hacerse selfies con la obra mientras los niños juegan en el andamio que la sujeta. Y a uno y otro lado, todos se saludan por encima del muro de manera divertida gracias a este mural que ha sembrado el debate sobre inmigración. «Como artista, es asombroso que la obra se haya instalado en un momento como este, en el que más polémica hay», explica su autor, JR, que admite que nunca planeó que fuera a coincidir con la revocación de DACA.

El programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) es una política implantada hace cinco años por la administración Obama que protege de deportación a más de 750.000 jóvenes indocumentados, conocidos como la generación de soñadores, que llegaron a Estados Unidos de la mano de sus padres, inmigrantes ilegales, cuando todavía eran niños. Un plan que el presidente Trump decidió revocar hace unos días y del que el 76% de los adscritos son mexicanos.

Lo que este artista hace es denunciar situaciones y abrir debate. «Quiero llevar el arte a lugares recónditos del mundo, crear proyectos con las comunidades que haga que se cuestionen ciertas cosas que no se habían planteado antes». JR es consciente de que el arte es sí no cambia el mundo, pero sí «nuestra percepción y la manera en que lo miramos, lo que lo convierte en un terreno neutral perfecto para discusiones e intercambio de opiniones».

Eso es el arte para este joven artista, responsable de Inside Out (Al revés), un proyecto global que da a todo el mundo la oportunidad de compartir sus retratos y sus historias, hacer una declaración sobre aquello que defienden y lanzar un mensaje de identidad personal transformado en una pieza de arte público. «La curiosidad de las personas es lo que les hace acercarse al proyecto y dejarse fotografiar».

Desde Brasil hasta Camboya pasando por Kenia, Sierra Leona, París o Nueva York, JR pega imágenes a gran escala en papel en edificios, trenes o puentes y compone espectaculares obras de arte. Fue precisamente en una de las localidades más pobres de Kenia donde entendió que «el arte puede ser algo útil». A falta de otro sitio mejor, decidió montar la expo en los tejados de las casas y en vez de en papel, imprimió las fotos en vinilo para protegerlas del agua de la lluvia. «El arte puede a veces, si no cambiar el mundo, transformarlo para bien».

JR

Cara a cara

Todo empezó con 15 años, cuando JR hacía grafitis por los tejados de las casas y los callejones de París. Hasta que un día un colega empezó a hacerle fotos mientras «dejaba mi huella en los rincones de la ciudad» y se le ocurrió la idea de imprimirlas e ir pegándolas en distintos puntos.

El resultado le gustó y en 2011 decidió hacer una serie de retratos a conocidos suyos (Paris Burning) que, cabreados con el sistema, posaron con caras de enfado. Pero esta vez las transformó en posters gigantes que terminó pegando en frente del Ayuntamiento de París. «Fue mi primera exposición callejera. Aunque duró poco, porque en seguida las quitaron». Pero ese minuto de gloria le hizo reflexionar y sembró la semilla del proyecto que cambiaría su vida para siempre.

Años más tarde quiso conocer de cerca a los protagonistas del conflicto palestino-israelí. Así que aterrizó en Tel Aviv, fue directamente a la franja que divide Israel de los territorios palestinos y empezó a patear las calles «haciendo fotos de distintas caras con la misma profesión: conductores de taxi, cocineros, abogados; uno israelí y otro palestino, posando como ellos quisieran. Todos aceptaron encantados», recuerda JR.

Nació así el proyecto Face to Face que, contrario a los consejos de las autoridades locales, fueron pegando por todas partes de uno y otro lado, incluido el muro que les separa. Lo montaron con solo dos escaleras, unas escobas, cola para pegar y un montón de ayuda de gente local, común y corriente, que no dudó en echarles un capote.

JR Face2face

Y entonces, se produjo el gran cambio. En la ciudad de Ramala un señor se acercó y le preguntó incrédulo cómo era posible que estuviera pegando una foto de un israelí en un territorio palestino. «No exactamente», le aclaró JR. «Estoy pegando fotos de una profesión con dos rostros. ¿Sabría decirme cuál es israelí y cuál palestino?». No pudo responder sobre la mayoría de las fotos.

«El proyecto demostró que lo imposible es posible; de hecho, a veces es hasta fácil y años después, muchas de las fotos siguen ahí», explica. Fue en ese momento cuando se dio cuenta del poder del proyecto y decidió llevarlo a otras partes del mundo.

Desde entonces se dedica a fotografiar retratos. Personas anónimas que ponen cara a un conflicto social, rostros que simbolizan una lucha, imágenes que denuncian una injusticia. JR aspira a que todos colaboremos con este proyecto artístico global dejándonos fotografiar y defendiendo algo en lo que creamos. La madre de Kikito, cuya foto se quedará un mes en Tecate, lo hizo porque conocía su obra y estuvo encantada de aportar su pequeño grano de arena a la causa. Y tú, ¿te dejarías fotografiar?


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