El cambio climático, la gasolina de los desastres naturales

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Giampiero Iaffaldano (geólogo): «Los monzones se han intensificado en los últimos años, y las lluvias aceleran las placas de la litosfera»

Juantxo López de Uralde: «La temperatura de los océanos es la gasolina de los huracanes»

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El huracán Irma ha dejado más de 60 muertos tras su paso por Florida y el Caribe y, mientras se escriben esta líneas, siguen volviendo miles de desplazados a sus hogares devastados, para enfrentarse a un panorama desolador. Aún no ha cesado el recuento de víctimas, y todavía no se ha calculado la magnitud económica. Poco antes, el huracán Harvey azotaba Texas con especial virulencia. La conocida frase «Es la economía, estúpido», se acuñó como eslogan no oficial en la campaña de Bill Clinton contra George H.W. Bush. Hoy, la población estadounidense la usa de forma cotidiana para destacar lo esencial, cambiando solo «economía» por otro concepto en función de la situación. Cuando uno ve al negacionista Donald Trump paseando el palmito por las zonas devastadas de Texas y Florida, piensa que en cualquier momento, alguna de las víctimas podría gritarle: «¡Es el cambio climático, estúpido!»

Los medios de comunicación de todo el mundo han informado profusamente (algunos reporteros, con gran valentía o inconsciencia, desde el propio vórtice de los huracanes), pero la mayoría se han quedado en los hechos. Pocos han mencionado (y mucho menos puesto en titulares) la relación, probada científicamente, que el cambio climático tiene con los desastres naturales que, cada vez con más violencia y repetición, asuelan nuestro mundo. En el Atlántico norte, desde hace una veintena de años se constató un aumento de la frecuencia de los ciclones, algo que no sucedió entre 1970 y 1995, según un estudio de la Universidad Paul-Sebatier de Toulouse

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC), fundado en el seno de Naciones Unidas por los países miembros, ya ha dejado clara su posición en los últimos informes: el calentamiento global provocado por el hombre es responsable de la intensificación de los desastres naturales. «El aumento de temperatura tiene dos efectos», explica Juantxo López de Uralde, diputado de Unidos Podemos por el partido ecologista Equo: «Uno es que la capacidad de la atmósfera para retener agua es mayor y, por otro, aumenta la temperatura de los océanos, lo que hace que los huracanes sean mucho más fuertes. La temperatura de los océanos es la gasolina de los huracanes».

El cambio climático tiende a asociarse (las pocas veces que se hace) a fenómenos atmosféricos, pero también tiene incidencia en los geológicos, esto es: en terremotos y corrimiento de tierras. Como el que acaba de devastar Ciudad de México, con casi 300 muertos, o poco antes la región de Chiapas, con magnitudes de 7,1 y 8,2 grados en la escala Richter, respectivamente. El geólogo australiano Giampiero Iaffaldano, junto a otros científicos alemanes y franceses, publicó hace cuatro años un estudio que demostraba esta causa efecto: «Los monzones se han intensificado durante los últimos años, y las lluvias aceleran las placas de la litosfera en la zona en un centímetro por año», explicó el científico a la cadena ABC, y concluyó con un dato alarmante: «El cambio climático a largo plazo puede actuar potencialmente como una fuerza e influir en el movimiento de las placas tectónicas».

Según López de Uralde, faltan campañas mucho más exhaustivas para concienciar a la sociedad de la relación entre el calentamiento global y las catástrofes naturales y, sobre todo, su origen en la mano del hombre. «La contaminación no provoca un huracán o una tormenta directamente. Pero sí los intensifica en violencia, y en frecuencia», explica. «Saber que tantos muertos son a causa del cambio climático concienciaría aún más a la gente de a pie a luchar contra él. Por desgracia, nuestros políticos aún no han tomado. Algunos, incluso de quienes nos gobiernan, hasta hace bien poco negaban en calentamiento global».


COMENTARIOS

  1. Puede que sea el cambio climático, al fin y al cabo venimos de la pequeña edad de hielo. Pero que el malvado hombre blanco capitalista tenga algo que ver, es para que ustedes se lo hagan mirar. Es una ideología ¿No lo sabían?