El futuro de los intangibles

Canvas Transparencia sostenibilidad

Las reclamaciones y denuncias de los españoles por falta de información sobre las instituciones y su actividad han crecido un 135%

El 69% de los ejecutivos afirma que la sostenibilidad tiene gran valor, y un 55% asegura que está generando ingresos en el negocio

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¿Pueden ir de la mano sostenibilidad y rentabilidad económica? ¿De qué hablamos cuando exigimos transparencia a las organizaciones? ¿Qué es el propósito de una empresa y qué retos le supone? Desde Canvas Estrategias Sostenibles, junto con Corporate Excellence y el IE Business School, se intenta dar respuesta a estas preguntas a través de Approaching the Future, informe de tendencias clave que definen el presente y el futuro de los intangibles, del cual en este año 2017 presenta su segunda edición.

El propósito corporativo: ¿qué, cómo, por qué?

En el último año, hemos pasado de preguntar a los directivos «¿qué hace tu empresa?» a una cuestión mucho más reflexiva, dejando atrás el qué para centrarnos en el cómo. Son ahora frecuentes las preguntas tipo «¿por qué tu empresa hace lo que hace?», «¿por qué existes como organización, más allá de los resultados económicos y beneficios?».

Según datos de Oxford University y EY, la conversación pública en torno al ‘propósito’ se ha multiplicado por cinco entre 1995 y 2016. Sin ir más lejos, el encuentro que Sustainable Brands impulsó en Madrid se celebró bajo el lema Activating Purpose, refiriéndose a la búsqueda de un diálogo sobre la forma en que entendemos el mundo y los negocios desde una perspectiva de sostenibilidad.

Definitivamente, vemos que un gran reto es el de expandir los modelos de negocio desde la mirada del propósito, del legado que dejamos como personas y como organizaciones. Nuestro mundo necesita modelos empresariales que sean exponencialmente más sociales, integrados y circulares.

Transparencia, ¿hasta dónde se puede llegar?

Dentro de las tendencias en gobierno corporativo, una que es aplicable a todo tipo de instituciones es la creciente exigencia de transparencia. Durante 2016 las reclamaciones y denuncias de los ciudadanos españoles ante el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, por falta de información sobre las instituciones y su actividad, han crecido un 135%, al pasar de 517 en enero a 1.217 en octubre. La percepción de opacidad es probablemente una de las causas de que la confianza en las instituciones, empresas y medios esté, según la última edición del Barómetro de la Confianza de Edelman, bajo mínimos.

Sin embargo, surgen dificultades para implantar la transparencia en las organizaciones, ya que no hay esquemas replicables. Matt Peacock, director de Asuntos Corporativos de Vodafone, asegura que vivimos en una época de «transparencia agresiva», aunque cree que los programas de transparencia que establecen las empresas no son suficientes para que estas tengan asegurada, a largo plazo, su licencia social para operar. En el contexto actual, el requerimiento va más allá: las organizaciones deben ser resilientes, capaces de desarrollar capacidad para ser cada vez más ágiles y flexibles para responder a los cambios y las exigencias de sus grupos de interés.

Crece el valor de la sostenibilidad 

Todos los grupos de interés —sean clientes, empleados, proveedores o inversores— están cada vez más preocupados por la sostenibilidad de las compañías en las que trabajan, compran o invierten. Es un hecho que demuestran múltiples estudios, y del que incluso los CEO son conscientes. Según una investigación de Ethical Corporation, el 69% de los ejecutivos afirma que la sostenibilidad tiene gran valor, y un 55% asegura que está generando ingresos en el negocio.

Es especialmente interesante el creciente interés de los inversores en temas de gobierno corporativo y temas sociales y ambientales (ESG). Un reciente estudio del Harvard Business School sugiere que, dentro de las propuestas o resolutions que hacen los accionistas a las empresas, la causa de mayor crecimiento tiene que ver con cuestiones ESG.

Los shareholders están llevando a cabo, sin duda, acciones activistas. En un movimiento sin precedentes, más de 280 inversores institucionales escribían el pasado 8 de mayo una carta a los Jefes de Estado del G7 pidiendo a los gobiernos respetar el Acuerdo de París y los compromisos suscritos.

De forma similar, y mientras Donald Trump anunció su intención de sacar a Estados Unidos del Acuerdo, el 62% de los accionistas de ExxonMobil aprobó la propuesta de algunos inversores para que la compañía informe adecuadamente de sus esfuerzos en la lucha contra el cambio climático, los riesgos que supone para su negocio y su apuesta por las renovables.

Estos y otros ejemplos demuestran que los inversores pueden ser un claro driver de la sostenibilidad, no solo dentro de las empresas sino también a un nivel más global. Está por ver si empresas y gobiernos son capaces de responder adecuadamente a esta demanda.

Isabel López Triana es socia de Canvas Estrategias Sostenibles y experta en gestión de intangibles.

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