La sostenibilidad no es una opción

empresa economia sostenible

Marta Gui (Wallapop): «El 'comprar-comprar' de la antigua socioeconomía ha evolucionado en el 'vender- vender'»

Imanol Muñoz (Ternua): «Hay que seguir innovando para mejorar los procesos de economía circular»

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Desarrollo sostenible, innovación sostenible, empresa sostenible, economía sostenible… ¿Y si la sostenibilidad no es una opción? Pensarán que no siempre es fácil generar un impacto social y medioambiental positivo sin descuidar la rentabilidad. Aciertan. Si bien las reglas del juego sobre las que se desarrolló la economía del siglo XX hace tiempo que empezaron a desdibujarse. No por casualidad: el planeta fue quien impuso la querella.

Los más de 400 líderes globales de reconocidas marcas que han participado en las jornadas de Sustainable Brands, celebradas del 7 al 9 de mayo, dan cuenta de una tendencia muy clara, y que está echando raíces: la ética también es un activo rentable.

«El “comprar-comprar” de la antigua socioeconomía ha evolucionado en el “vender- vender”», ha recordado Marta Gui, growth hacker de la plataforma de compra-venta online Wallapop. Una cultura en la que se aprecia el valor real de los productos por su utilidad y su necesidad: todos debemos comprar menos, y comprar mejor.

«Innovar no es desarrollar una idea, sino cientos», ha añadido Gui, por lo que la capacidad creativa del equipo para superar los retos actuales debe adaptarse y perfeccionarse conforme se transforma la sociedad.

La base de este consumo responsable y de esta apuesta por la innovación tiene relación directa con la economía circular, uno de los pilares de la marca de ropa y productos para el campo Ternua y razón de ser de su proyecto Redcycle. Instituciones, cofradías y pescadores vascos se unieron a esta empresa en 2015 para recuperar y reconvertir lo que más tarde se convierte en sus productos: las redes de pesca.

Estos útiles, tan dañinos para la vida marina y sin embargo tan abundantes en los océanos, son, junto con el nylon, el recurso más utilizado por las empresas textiles sostenibles. Y cada vez son más, pero no suficientes. En opinión de Imanol Muñoz, director de ventas y marketing de Ternua, «el mercado no está preparado para que todas las marcas de producción tengan una economía circular, pero es un objetivo importante y hay que seguir innovando para mejorar los procesos».

«La economía colaborativa y sostenible no debería ser una distinción, sino la única economía», asegura Gui. «Al igual que la sostenibilidad, incentiva nuevos proyectos gracias al carácter de educación que conllevan». Una educación que debe extenderse desde cómo enseñamos a consumir a las nuevas generaciones, hasta cómo empresas, organizaciones y ciudadanía innovan e implantan nuevas estrategias para hacer de esta, poco a poco, una sociedad más sostenible. Como recuerda Muñoz: «desde las redes de pescar hasta la chaqueta para ir a la montaña, todo está conectado».


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