Un Gran Hermano para los gigantes automovilísticos

El Parlamento Europeo somete a votación la implantación de una agencia europea de vigilancia para los vehículos diésel

En diciembre de 2016, Bruselas abrió un procedimiento de infracción a España por la falta de sanciones a los organismos de homologación

Comparte este artículo

El Parlamento Europeo ha aprobado endurecer la regulación que supervisa las emisiones de CO2 que provocan los automóviles, pero ha desestimado la creación de un Centro de Vigilancia  destinado a asegurar controles independientes de vehículos con el fin de prevenir fraudes como el caso Volkswagen, tal y como reclamaba la organización Ecodes.

Cuando en 2015 se destapó el caso Volkswagen, una ola de indignación y confusión corrió entre los usuarios que adquirieron algunos de los modelos que habían sido trucados por la compañía entre 2008 y 2015. El gigante automovilístico burló las inspecciones medioambientales instalando un software en sus vehículos con la finalidad de ocultar las emisiones reales de gases contaminantes que estos producían. El dieselgate, como se apodó a la trama, todavía trae cola y sigue en estancias judiciales en Estados Unidos y Europa.

En diciembre de 2016, Bruselas abrió un procedimiento de infracción a España por la falta de sanciones a los organismos que homologaron vehículos que no cumplían con la normativa vigente y solicitó al Gobierno la inspección de los automóviles. Este requerimiento se ha traducido en un informe realizado por el Ministerio de Industria, Economía y Competitividad, sobre el proceso de ensayo llevado a cabo en nuestro país para la verificación de las emisiones de vehículos en uso. Dicho documento pone de manifiesto que el actual sistema de homologación es ineficaz y facilita el fraude.

El informe también recoge que el Gobierno español se comprometió a realizar estudios en 30 modelos, aunque solo se analizaron 16 alegando problemas de presupuesto. La Comisión Europea no está satisfecha con este documento y amenaza con un segundo expediente. De ser así, la ciudadanía acabaría pagando las multas derivadas de estas infracciones mientras que, por la falta de control a los fabricantes de coches, se ve obligada a respirar un aire contaminado.

Este no es un problema menor: el impacto es directo sobre nuestra salud. Un estudio realizado en Alemania eleva la cifra de muertes prematuras en Europa derivadas del exceso de emisiones a 1.200. El problema, lejos de desaparecer, va en aumento. Se estima que al menos 29 millones de automóviles y furgonetas que incumplen las normas Euro 5 y 6 están actualmente en uso, y el número de modelos vendidos aumenta a diario sin que las autoridades nacionales responsables de homologarlos tomen medidas al respecto.

Muchos de estos vehículos altamente contaminantes circulan por las carreteras de España, generando niveles de dióxido de nitrógeno elevados y potencialmente peligrosos. «El Gobierno de España debe apoyar la creación de un Centro de Vigilancia del Mercado Europeo destinado a garantizar automóviles verdaderamente limpios y seguros para evitar fraudes como el de Volkswagen o FIAT, pero también para evitar que las mediciones de emisiones sigan en manos de los fabricantes de vehículos», piden desde Ecodes.


Los comentarios están cerrados.