El planeta necesita más de una hora

El año pasado, más de 10.000 ciudades de 172 países apagaron las luces en sus monumentos más emblemáticos

La campaña La Hora del Planeta, de WWF, comenzó en 2007 en Sidney

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La huella de carbono media de un español, en un año, es de 6,3 toneladas de CO2. Durante ese tiempo, el uso de la televisión supone 82 kilos emitidos a la atmósfera. Un vuelo de Madrid a Nueva York, casi dos toneladas. Viajar de Madrid a Bilbao en un coche de gasolina, 242 kilos. El mismo trayecto en tren, ida y vuelta, solo ocho.

Son datos que deberíamos tener en cuenta en nuestra rutina diaria. La huella de carbono no la visualizamos, pero está ahí: es la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto. Muchas veces incluye el proceso de fabricación de este último, su transporte y su tratamiento posterior como residuo.

Por eso, la Hora del Planeta, iniciativa impulsada por la ONG WWF, no detendrá el calentamiento global: pero el hecho de apagar la luz durante 60 minutos, este sábado entre las 20.30 y las 21.30, y no usar ningún tipo de aparato que consuma energía, sí ayuda a concienciar, a visualizar una reducción notable en la huella de carbono. «2016 ha sido el año más cálido registrado desde 1880», advierten desde la organización. «Y desde que comenzó este siglo, cada año ha batido el récord de temperatura del anterior. El cambio climático es ya evidente en todo el mundo y especialmente en regiones como el Ártico».

La campaña La Hora del Planeta comenzó en 2007 en Sidney, Australia, con el gesto simbólico de apagar la luz durante una hora. «Diez años después, se ha convertido en la mayor iniciativa mundial en defensa del medio ambiente y una llamada a movilizarse y a actuar de forma constructiva en defensa de nuestro amenazado Planeta», dicen en WWF. La ONG alerta de una situación irreversible en la que la subida de temperatura de dos grados en este siglo es un hecho inevitable. Pero también invitan al optimismo: la humanidad, por primera vez, está dando pasos. «El año pasado entró en vigor el Acuerdo de París para frenar el cambio climático, y marca un punto de inflexión y el comienzo de una gran transición global hacia un desarrollo y una economía limpia y baja en carbono. Muchos avances están ya en marcha y son la prueba de que hemos iniciado este camino sin retorno: China ha paralizado la construcción de centrales de carbón, algunas compañías aseguradoras, ciudades, bancos y fondos de inversión han dejado de invertir en combustibles fósiles, el coche eléctrico rueda ya con un futuro prometedor, cada vez más países apuestan por energía 100% renovable… Y los ciudadanos empujan con fuerza para acelerar este cambio. Es un hecho indiscutible».

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El año pasado, más de 10.000 ciudades de 172 países apagaron las luces en sus monumentos más emblemáticos. Este año, solo en España, se espera que lo hagan más de 300. Unas 200 organizaciones y 150 empresas de nuestro país, de todos los sectores imaginables, han confirmado que se sumarán a esta iniciativa. Unidad Editorial, editora de diarios como El Mundo o Expansión, es uno de muchos ejemplos: «En nuestra apuesta por la sostenibilidad y el medio ambiente, centramos nuestra estrategia en la eficiencia en los procesos, el ahorro energético y el apoyo decidido a las iniciativas que integran el respeto por el entorno en la cadena empresarial» dice un portavoz. No se ciñen a una sola hora, y la extienden a todo el año: «Tomamos medidas como la utilización de sensores de iluminación en zonas con luz natural, la implantación de sistemas de detección de presencia en zonas de paso, separar y reciclar residuos o la configuración del modo de ahorro de energía de los equipos electrónicos».

El sector financiero también se unirá este sábado: «Vamos a apagar las luces de nuestras oficinas y edificios centrales», informa Bankinter en su página web. «Además invitamos a todos nuestros compañeros a que el próximo viernes 24 de marzo, dejen apagados los equipos periféricos como pantallas, impresoras, etc. al finalizar su jornada, y por supuesto, a que lo hagan cada día. Lo comunicaremos también a nuestros clientes a través de nuestras webs externas para que se sumen a la iniciativa».

Otras empresas, como Samsung, se han adelantado, sabedoras de que su impacto medioambiental es mayor entre semana: el pasado martes, entre las 19.00 y las 20.00, apagó las luces en todas las filiales y sedes de la compañía. Aprovechó, además, para donar 1.500 lámparas LED recargables con luz solar a un pueblo de Indonesia que sufre la falta de energía eléctrica.

También lo harán la pantalla publicitaria instalada en la Plaza de Callao de Madrid, así como los rótulos luminosos de la sede central, el de Avenida de América (Madrid) y el de Plaza Cataluña (Barcelona).

Son solo algunos ejemplos de la participación masiva, cada vez mayor, en esta iniciativa, pero hay que tener claro su valor simbólico. «Nosotros vamos a apagar nuestras sedes, como hemos hecho todos los años, pero no hay que quedarse solo en eso», advierte Toni Ballabriga, director global de Responsabilidad y Reputación Corporativas de BBVA . «El peligro es que algunos usen La Hora del Planeta para lavar conciencias, y se desentiendan el resto del año. Debemos ir un paso más allá, y tener un comportamiento sostenible y responsable todos los días. Eso incluye en nuestro caso el sector financiero, en donde la huella de carbono cada vez tiene más relevancia en la valoración de activos».

Ese es, precisamente, el cariz que WWF le da a su iniciativa: «Es una llamada de atención. Una llamada a movilizarse y a actuar de forma constructiva en defensa de nuestro planeta amenazado. Todos los días».


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