El vino que reduce el CO2

La botella reutilizable de Bodegas Robles cuesta 1,5 euros y está diseñada por los artistas Juan Bolaños y Miguel Galadí

Cada vez que la rellenamos, estamos evitando la emisión de 500 gramos de CO2 a la atmósfera

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Bodegas Robles presenta una idea revolucionaria para usar una única botella de vino el resto de nuestra vida. ¿El truco? Reutilizarla una y otra vez por medio de un sistema que ellos proponen. Esto rebaja drásticamente el uso de vidrio y, por extensión, las emisiones de CO2.

Cuando en Bodegas Robles presentan su iniciativa labotelladelvino, así escrito, todo junto, la presentan en sentido literal. Es “la” botella del vino, una sola, rellenable y para siempre. Así, cuando uno quiere hacerse con uno de los caldos de esta firma vinícola de larga tradición, prestigio y, sobre todo, sabor (recientemente se le reconoció el cuarto mejor vino del mundo, según el premio Wine of the Year para su Pedro Ximénez Selección Robles 1927), puede comprar una de las cajas de entre cinco y 15 litros, y verter desde ellas, por un sencillo sistema, el contenido a la susodicha botella. Cuesta 1,5 euros y está diseñada por los artistas Juan Bolaños y Miguel Galadí.

«No se trata de volver a la venta a granel sino de darle importancia al producto y no al continente», dice el bodeguero Francisco Robles, «y que el consumidor también asuma su responsabilidad con el entorno». El periodista Manuel J. Albert ha escrito al respecto, en Cordópolis: «Hace tres décadas, uno iba a la tienda de al lado con una bolsa de tela, un capazo de mimbre y una botella vacía para llenarla de vino y no tenía idea del gesto revolucionario, ecológico y concienciado que aquello implicaba. Simplemente era lo normal. Lo que indicaba el sentido común. 30 años después, se ha impuesto la bolsa de plástico y los envases no retornables». Y añadía, sobre la iniciativa de Bodegas Robles: «Producen y distribuyen vino ecológico de Montilla y sus vinos tienen una calidad constatada por cocineros como Arzak. Ahora vuelven a aquel sistema clásico en el que el cliente llevaba su propia botella para rellenar».

El ahorro en el sistema de envasado, además, abarata el coste del vino en hasta un 30%. Eso también es sostenibilidad, este caso aplicada a la economía o, más concretamente, al bolsillo del consumidor.

La tercera generación al timón de la bodega tiene muy asumidos conceptos como sostenibilidad y reciclaje, y su filosofía es «aprovechar inteligentemente los recursos que disponemos, no malgastar y reutilizar». Esa ha sido siempre la máxima en el cultivo y elaboración de sus vinos.

En un momento en que el mundo tira al mar, cada año, ocho millones de toneladas de envases, y solo en Europa decenas de millones de toneladas de vidrio terminan en vertederos que no reciclan, es más necesario que nunca racionalizar la manera en que consumimos.

Los efectos de iniciativas como esta, tan sencillas en apariencia, pero tan creativas en el fondo, se traducen rápidamente en cifras: según un estudio realizado por CO2 Consulting para Bodegas Robles, cada vez que rellenamos una botelladelvino, estamos evitando la emisión de 500 gramos de CO2 a la atmósfera.


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