Agua para resucitar ecosistemas

La biodiversidad del río Guadalhorce, en Málaga, está en peligro por la intrusión del mar y la industrialización del entorno

Coca-Cola impulsa un proyecto para frenar la salinización del terreno

La compañía quiere, a nivel mundial, ser capaz de devolver el 100% del agua contenida en sus botellas

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Málaga empezó justo aquí: hace casi tres mil años, los fenicios arribaron a su costa por la desembocadura del río Guadalhorce, y allí mismo instalaron el primer asentamiento poblacional. Duraron apenas tres siglos, hasta el 570 a.C., debido a un meandro caprichoso y voluble que lo mismo desaparecía que anegaba cultivos. Desde entonces, ha convivido allí en paz y armonía una fauna muy diferente a la fenicia, en la que abundan gran cantidad de aves silvestres, como el chorlitejo patanegro, la cigüeñela, la avoceta o el avetorrillo. Hoy, la biodiversidad de estos humedales, que fueron declarados Espacio Natural Protegido a finales del siglo pasado, corre grave peligro: las lagunas se secan y el ecosistema se degrada, en gran parte, por la intrusión del mar en los acuíferos.

Coca-Cola impulsa ahora un nuevo proyecto para recuperar el entorno de la desembocadura del río Guadalhorce, que ocupa 67 hectáreas. Su objetivo: aportar en tres años 650 millones de litros de agua, lo que haría falta para llenar, por ejemplo, 260 piscinas olímpicas. Esto se logrará con una tubería de un kilómetro de extensión que parte de la Planta Depuradora de Aguas Residuales, y realizará el trasvase con el consabido tratamiento.

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Es uno de los 11 proyectos que tienen en marcha desde 2009 para recuperar ecosistemas vulnerables. «No podía ser de otra manera», dice Ana Gascón, directora de Responsabilidad Corporativa de la firma de refrescos, «el 90% de una botella de Coca-Cola es agua. Es un bien de extremada importancia para nosotros. Y además, como gran multinacional, tenemos la obligación de poner nuestra capacidad transformadora al servicio de la sostenibilidad y la sociedad».

El objetivo de este proyecto, que tendrá un coste de 360.000 dólares (unos 333.000 euros al cambio), es frenar el avance del mar sobre el terreno, cuya salinidad está deteriorando las lagunas, «agravado como consecuencia de estar situado en una zona industrializada y también por el impacto del turismo», dicen sus responsables.

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«La inversión financiera que ha hecho Coca-Cola en este proyecto no habría sido suficiente sin el know how de las entidades públicas y privadas, sociales y ambientalistas que han participado», aclara Gascón. Se refiere al trabajo conjunto con el Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga, la Empresa Municipal de Aguas de Málaga, la Junta de Andalucía, el Instituto Geológico y Minero de España y la organización SEO Birdlife.

La recuperación de humedales de la desembocadura del río Guadalhorce es uno más de los proyectos que la firma de refrescos lleva a cabo para reducir al mínimo su huella ambiental. Su horizonte es 2020: «Para ese año, la compañía quiere, a nivel mundial, ser capaz de devolver el 100% del agua contenido dentro de nuestras botellas, mediante fórmulas de ahorro o mejora de la calidad, aumento de accesibilidad de agua a poblaciones, etc.», cuenta Gascón. No van por mal camino: el año pasado, Coca-Cola Iberia logró devolver a la naturaleza 3.051 millones de litros, casi el doble que en 2015, o lo que es lo mismo: el 95% por ciento del agua que contienen sus bebidas comercializadas en España y Portugal.


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