Cómo despoblar (de neumáticos) España en una década

Un neumático abandonado tarda más de cinco siglos en degradarse

SIGNUS ha desarrollado más de 30 proyectos de I+D+i de para darle a los neumáticos una segunda vida

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Por ley, cuando el dibujo de un neumático baja de 1,6 milímetros de grosor, debe cambiarse por otro porque no garantiza un mínimo de seguridad al conductor. Algunos expertos recomiendan desecharlo, en cualquier caso, cuando pasen seis años desde su fabricación, ya que la goma pierde sus propiedades de elasticidad y agarre. Resumiendo: los neumáticos son objetos altamente perecederos, y no por capricho, sino porque de ellos depende nuestra integridad física.

Hasta hace 10 años, millones de neumáticos desechados pasaban a poblar cunetas y vertederos, con un destino incierto: muchas veces, la quema, con el consiguiente daño al medio ambiente. No hay que olvidar que, además de caucho, se componen de muchos elementos químicos. Dejarlos abandonados no es mejor solución: tardan unos 600 años en degradarse.

Por suerte, este panorama ha cambiado: la ley impone el reciclaje de todas las ruedas usadas, y una sociedad sin ánimo de lucro como SIGNUS, dedicada a la gestión de neumáticos fuera de uso, acaba de cumplir 10 años de vida con cifras que invitan al optimismo. Ha extendido una red operacional que da servicio a más de 45.000 puntos de recogida, y a través de diferentes procesos de tratamiento posterior, ha alcanzado en este tiempo 280 millones de neumáticos valorizados (dos millones de toneladas) en un mercado prácticamente inexistente antes de su llegada.

El valor de la I+D

En este tiempo, SIGNUS ha desarrollado más de 30 proyectos de I+D+i de aplicaciones posteriores para darle a los neumáticos una segunda vida hasta hace 10 años impensable: desde sandalias, junto con la firma de moda ecológica Ecoalf,  hasta barreras para carretera que, combinando el hormigón y el caucho, ganan en elasticidad, pasando por compuestos para el propio asfalto o incluso la generación de energía eléctrica. Y se apuntan otro logro directo para el consumidor: el precio repercutido por el reciclaje de neumático se ha reducido, en este tiempo, en un 33%.

Una década fructífera, aunque desde SIGNUS reconocen que queda mucho por hacer: «Aun hay retos por delante, entre ellos que el nuevo real decreto que regule la gestión de los neumáticos fuera de uso ofrezca una respuesta efectiva a aspectos que hoy dificultan el cumplimiento de todas las garantías ambientales, para reducir en gran medida el fraude que cometen algunos productores». Cualquier medida que conduzca a que los neumáticos desaparezcan definitivamente de nuestro paisaje es bienvenida.


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