«La tecnología no es suficiente para erradicar el hambre en el mundo»

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«La privatización de la ayuda para paliar el hambre no va en la buena dirección»

«La FAO trabaja mejor bajo el paraguas brasileño que con el anterior director general»

«No estaremos preparados para la futura crisis de suministros»

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A pesar de ser hijo de Susan Suntag, David Rieff ha sabido ganarse a pulso un nombre propio, libre de vínculos. Licenciado en Historia por la Universidad de Princeton, es analista político y periodista. Colaborador asiduo de Le Monde, The New York Times, The Washington Post o El País, regresa a España para presentar su último ensayo, El oprobio del hambre (Taurus) en el que trata de concienciar de que «la ciencia y la tecnología no nos salvarán» de nada por sí mismas.

Acabar con el hambre en el mundo, ¿es más una cuestión de intención que de plazos?

Es una cuestión de política, sobre todo, de justicia, también. No creo que se trate tanto de una cuestión de tecnología, aunque tenga un papel importante; tengo mis sospechas y mi libro ha sido un esfuerzo para tratar de enfrentarme a esa ortodoxia en el mundo en desarrollo que confía ciegamente en la tecnología. Siempre ha habido una tensión en el mundo del desarrollo, desde finales de los cuarenta, cuando el desarrollo moderno se consideró como tal a partir del discurso de Truman en el 49, una tensión entre técnicos y  moralistas. Yo me coloco al lado de los moralistas; no es que la tecnología no sea importante, que lo es, y la economía, por supuesto, porque no podemos reemplazar la economía con política, lo entiendo… soy crítico con respecto a la visión generalizada, no quiero decir que esa gente con fe absoluta en la tecnología no sea sincera o no quiera lo mejor, pero creo que la tecnología no es suficiente para erradicar el hambre en el mundo. La privatización de la ayuda no está llevando esa ayuda en la buena dirección. De hecho, son los Estados los que tienen que ser reforzados y mantener el papel central, hay muchos ejemplos que demuestran que solo así tendremos éxito, como Brasil, aunque soy consciente de que hay casos en los que esto no ha funcionado, como Nigeria, pero lo que tenemos ahora es una utopía que combina las fantasías utópicas sobre la ciencia y los negocios, es decir, un extraño capitalismo.

¿Qué ganarían y qué perdería los poderes económicos con erradicar la hambruna?

La hambruna más o menos ha sido erradicada, nos enfrentamos a un problema de desnutrición y malnutrición; de hecho, el haber acabado con las hambrunas es la principal causa del optimismo que se tiene cuando se piensa en que se puede erradicar la pobreza y el hambre en un plazo tan corto de tiempo como el que se maneja. Esta es una analogía falsa, la hambruna y la malnutrición son dos tipos de problemas totalmente diferentes. La hambruna se puede encarar con soluciones técnicas porque las hambrunas son puntuales, tienen una duración concreta, seis meses, un año, pero la malnutrición es algo permanente a no ser que se den cambios muy importantes en la sociedad. Lo que critico es que el enfoque técnico ha ganado, y la tecnología, insisto, no será por sí sola suficiente.

Que la filantropía no sea tan filantrópica como parece, tal y como demuestra usted en su ensayo, ¿la deslegitima?

No sé si la deslegitima, pero el problema con la filantropía privada es que no solo no es democrática, sino que es antidemocrática. Estoy de acuerdo con las intenciones de los ricos, con George Soros, por ejemplo, y lo que quieren para el mundo se parece a lo que yo mismo deseo, pero es una excusa su influencia, porque quieren conseguir resultados democráticos con medios antidemocráticos y ya hemos estado en una situación parecida. Tienen demasiado poder, y habría que controlarlos más y mejor.

Entonces, ¿la RSC es una estafa?

No lo sé… mi punto de vista es que la gente utiliza el pensamiento mágico, cree que la tecnología nos salvará, cree que ya no tenemos que pensar en la política porque Fukuyama ha resuelto ese problema… parece que ha llegado el final de la historia, y sabemos el aspecto que tiene que tener un buen estado.

En España sí nos toca pensar en política, al menos hasta que formemos Gobierno…

Aquí tenéis una versión muy pintoresca de lo que es una crisis política, conozco muchas crisis políticas, pero la vuestra es francamente muy particular…

La FAO (organismo de ONU para la Alimentación y la agricultura), como organismo internacional, ¿es eficaz en su trabajo?

La FAO está trabajando muchísimo mejor ahora, bajo el paraguas brasileño, que con el anterior director general, que fue un desastre. El funcionamiento de la FAO depende mucho de su liderazgo. Supongo que la FAO tiene un papel interesante, desde el punto de vista académico, sus estudios son muy valiosos y hacen todo lo que pueden… no es la institución que se pretendía en su origen, una FAO muy radical dedicada a la política, que hiciera reformas agrarias. En su nacimiento, el tema alimentario estaba ligado a la justicia, pero ha perdido de vista es vínculo. No sé cuánta libertad tiene su director general, la verdad, su programa alimentario está bien, pero se ha convertido en una agencia de ayuda para situaciones de emergencia, porque lo que hacen es llevar comida a Siria, Zimbabue… esa no era la idea original.

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En 2000, cuando los alimentos básicos bajaron drásticamente, los gobiernos internacionales dejaron de preocuparse por la cuestión, como si la desaparición del hambre en el mundo ya estuviera de alguna manera encarrilada… Ni los expertos agrarios ni las agencias de desarrollo fueron capaces de prever la brutal subida de los alimentos básicos (arroz un 74%, soja un 87% y trigo 130%) en 2008, lo mismo que sucedió con la crisis, ¿cómo es posible esto? 

En primer lugar, recuerda que la caída de los precios y la estabilización de los mismo a los niveles más bajos se dio a lo largo treinta años, desde finales de los 70; la última subida de precios fue en la crisis del petróleo del 74, y desde ahí hasta finales del siglo esos precios solo bajaban. Había motivos para pensar que a lo mejor seguiría así… además, la naturaleza de la política es, desgraciadamente, así, le cuesta enfrentarse a los problemas de largo alcance. Hubo voces en la FAO advirtiendo de que los precios podrían subir pero, ¿quién quería oír malas noticias? Eso explica parte de lo que sucedió. Por otro lado, el Consenso de Washington, el programa de ajuste estructural que se hizo con el control del mundo de la ayuda al desarrollo, supuso diez años horribles, como sabes, forzó a los países africanos a devaluar sus divisas, a bajar el gasto social en nombre del crecimiento… crecimiento que nunca llegó. Solo salir de eso costó mucho esfuerzo. No estoy a favor de las conspiraciones, así que pienso que la estupidez humana tiene un papel importante en este tipo de actuaciones nefastas.

Un dato que usted menciona. En Méjico, las tortillas, que son el alimento básico, se han encarecido un 69%, y eso que se trata de un país con una renta media aceptable. ¿El hambre ha dejado de ser origen de revueltas y revoluciones?

Sí, estoy de acuerdo contigo, pero la gente tuvo en Méjico su pequeña revolución en Chiapas, con el subcomandante Marcos… Méjico es el cuarto mundo, por eso todo hacía pensar que el encarecimiento de los alimentos básicos provocaría revueltas. Sin embargo, hubo muchas más protesta en Uzbekistán, un país nada democrático, que en Méjico… El gobierno lo ha hecho muy bien tratando de crear un régimen fiscal específico para la comida basura y los refrescos, pero no creo que vayan a ir contra la gente que ha subido el precio de las tortillas, porque son quienes lideran económicamente el país.

Que un porcentaje elevadísimo de la cosecha de maíz se destine a elaborar etanol, en vez de distribuirse como alimento, ¿no es una broma de mal gusto?

Hay que tener cuidado con el etanol, era algo que muchas ONG aceptaron como muy buena noticia en su momento, aunque ahora sabemos que es terrible. Todas las ONG estuvieron de acuerdo en que destinar enormes partidas de maíz para generar etanol era una salida posible a la pobreza. Se equivocaron. Por otro lado, en Estados Unidos, la aplicación de ciertas ayudas a algo se convierte en fenómeno político, como la PAC, y es difícil cambiarlo. Obama no iría contra las ayudas del etanol, aun siendo un hombre honesto, no se le revolverían los campesinos mejicanos, pero sí los senadores demócratas de sus estados agrícolas.

¿Hay alguien en política a quien admire?

No, realmente, no… hay gente que en un mundo mejor podrían ser buenos… Obama es una persona decente, a pesar de ser ineficaz como presidente. Soy bastante escéptico, hay líderes que hacen cosas buenas, como Lula, que lo  hizo bien en su primer mandato, pero no tanto en el segundo. Quizás tenemos suerte de no tener líderes poderosos, pero todos me parecen mediocres, miremos hacia donde miremos. También los hay horribles, como el caso de Modi.

Hablamos del hambre del mundo en una zona –Europa- donde el número de obesos se extiende. ¿Hasta qué punto el ciudadano, cualquier, de un país desarrollado es responsable de la hambruna?

Estás en una posición en la que puedes controlar tu vida, y tienes mucha responsabilidad. La obesidad no sólo es una enfermedad de países ricos, también de pobres, Méjico, de hecho, tiene el índice más elevado, o por lo menos está entre los países con mayor índice de obesos. Eso tiene que ver con todo, desde la mala dieta hasta la cantidad de comida que se ingiere culturalmente y que no refleja la diferencia en el tipo de trabajo que se realiza: si comes 3.000 kilocalorías y trabajas en el campo, todo va bien, pero si te sientas a trabajar, tu salud está en peligro. Pero sí, la gente es responsable. Hay que pensar de manera distinta respecto a los pobres, porque les reprochamos que coman comida basura, pero para empezar estamos programados para que nos guste esa comida, es horrible, pero es así, estamos programados para que nos guste el azúcar y la sal. Te pongo el caso de una mujer de clase trabajadora, con tres hijos que gritan y lloran a la vez. ¿Puedo culparla porque les ofrezca una bolsa de patatas fritas en vez de una zanahoria para que se callen? También pensamos con reprobación que los pobres que prefieren un teléfono móvil antes que una buena dieta. Pero es que los pobres también se aburren, y prefieren conectarse con el mundo, hablar con un colega que salió de su país y que se busca la vida en Europa. Cuanta más libertad tenemos, más controlas tu vida y más responsable eres de tu vida, pero incluso en esos casos la fuerza de la publicidad, la rapidez en la que vivimos nos dirige y condiciona. Ahora vengo a España, un país que se había resistido a la comida rápida y compruebo que ya es uno más…

«Cuanta más libertad tenemos (…) más responsable eres de tu vida». ¿Gozamos de una amplia parcela de libertad?

Comparados con los pobres, sí, desde luego, pero hay una curva, obviamente. No disponemos de libertad real, pero prefiero no ahondar en cuestiones filosóficas; los neurobiólogos no creen en el libre albedrío, afirman que nuestra gama de posibilidades es limitada, pero no soy un experto.

«El infierno está empedrado de buenas intenciones», reza un refrán español.  Usted que resulta un pesimista razonable, ¿qué perjuicios ha causado la bonhomía, el exceso de optimismo en la lucha contra el hambre?

Conozco el refrán. El optimismo es la postura por defecto del mundo para el desarrollo; en una ocasión leí que si el mundo en vías de desarrollo fuera una persona esa persona sería bipolar, porque va de la manía a la depresión. La gente que trabaja en el mundo del desarrollo se emociona con una idea, luego esa idea fracasa, o no funciona todo lo bien que habían previsto, y se deprimen. Y luego están todas esas palabras que se ponen de moda, primero fue ‘sostenibilidad’, ahora es ‘resiliencia’, incluso ‘resiliencia sostenible’… un historiador suizo apunta que son versiones laicas de ideas religiosas; además, estas ideas sobre la tecnología se basan en la fe.

El uso del lenguaje nunca es inocente…

No, por supuesto que no, es solo que todo se convierte en un cliché, en un lenguaje burocrático… Por no hablar de esa noción de la moralización del optimismo, de que el optimismo es una virtud, se supone que tienes que ser optimista, es inmoral no serlo…

¿Usted se considera un inmoral?

No en ese sentido, puede que en otros sí…

Viendo de qué modo responde Europa a la crisis de refugiados, ¿estaremos preparados para afrontar esa posible «crisis de suministros» que usted y otros expertos vaticinan para dentro de unos años?

En absoluto. Y por supuesto que habrá una crisis. A mí me sorprende que la gente te pueda decir que hay dinero para hacer frente a esa crisis. Si, como tú has mencionado, a día de hoy todavía no han sido capaces de ponerse de acuerdo para darle a Turquía los tres mil millones de euros para que atienda a la población refugiada. Imagínate con esas crisis futuras, mucho más abstractas para los votantes…


COMENTARIOS

  1. No es cuestión de tecnología sino de voluntad politica.Lo que hay es un reparto desigual.


  2. Para salvar de la hambruna que padece el mundo mas pobre. Lo arreglan el G- 8 .


  3. Creo que lo fundamental es el desigual reparto de la riqueza: pocos con muchísimo y muchísimos con muy poco, si el hombre abandonara la ambición de acumular y explotar y decidiera desarrollar e incorporar a todos en trabajar para todos, las cosas irían mejor.


  4. Para acabar con el hambre en el mundo sólo hace falta tener más solidaridad hacia los demás.


  5. ¿Rico? ¿yo? Nada más lejos de la realidad. Aproveché de joven una oportunidad que me dieron (todo ser humano merece una) para aprender un oficio, a base de jornadas de sol a sol, sudor, sangre y a veces lágrimas, y me defiendo me sigo defendiendo gracias a él hoy en día con uñas y dientes para salir adelante. Tuve pareja, y también la sensatez de traer al mundo un único hijo, porque tantee el ambiente y me olí que las cosas iban a cambiar para peor. Ah, y también busqué la manera de no permitir que ningún banco me extorsione más allá de lo permisible. Me hacían mucha gracia los caretos que ponían los agentes inmobiliarios cuando les decía que necesitaba un piso simple con materiales de calidad media, cuando todo Dios andaba compitiendo a ver quién presumía de vivienda más lujosa. Es lo que hay.


  6. Soltero verdad y rico, es de suponer.


  7. Sí, pero las élites propietarias de la tecnología y los medios de producción son también humanos, y si no quieren no van a salvar el mundo. La pregunta de si tienen por qué hacerlo solo puede responderse desde la perspectiva de la ética, y si esas élites no tienen a nadie por encima suya a quien rendir cuentas, como efectivamente no tienen, a no ser Dios si es existe, el mundo en la realidad va a seguir siendo lo que siempre fué, una competición de depredadores regida por la máxima del sálvese quien pueda. Esa es la única realidad.


  8. Yo creo que este hombre está equivocado. Pero debe ser tecnología diseñada para aplicar en cada caso concreto. Por ejemplo, de nada te sirve un puntero láser cuando necesitas cazar un cerdo salvaje para comer, ni tampoco una potentísima palanca con su sólido punto de apoyo cuando necesitas amplificar una señal de radiofrecuencia. Para el caso este de erradicar el hambre en el mundo, lo primero que debemos pensar es que cada cada uno es dueño de su hambre y de sus actos. Como consecuencia, si no tienes suficiente para comer tú y traes hijos al mundo que luego se mueren de hambre, quizá lo que merezcas sea una tunda de palos y la cárcel. Pero vamos a ser correctos, que ahora está muy de moda, y abandonemos la opción de la violencia. La única alternativa que nos queda para contrarrestar tu irresponsabilidad es la tecnología: investigación en métodos anticonceptivos más eficaces. Y por supuesto tan baratos que puedan ponerse al alcance de las sociedades más subdesarrolladas y empobrecidas. Una vez se consiga esto, ya no habrá a nivel general definitivamente excusa de ningún tipo que justifique el hambre, salvo situaciones puntuales y solventables. Porque eso que se lee por ahí a veces de: “Ay Dios mio! ¿y para el año tal habra recursos con capacidad para alimentar tantos seres humanos?” a mi me revuelve las tripas del asco que me da. Como si tuviera que haber forzosamente un organismo mundial que se debiera preocupar porque los hijitos de los papás de todo el mundo tuvieran para comer, y mientras los papás a follar como conejos y hijos y más hijos. Al final al tal organismo se le hinchan los cojones y deja que sea la pura ley de selección natural la que regule la población. Si tienes un hijo que no deberías haber tenido porque no podías mantenerlo, es posible que se muera justo por eso, por no poder mantenerlo. La diferencia es que deberías incurrir en responsabilidad penal, porque resulta que no eres un animal sino una persona. Y si no no se te ocurra lamentarte ni tratar de dar pena porque tus hijos tienen hambre.


    • No creo que el problema del hambre sea que “somos demasiados” y por tanto los pobres no tienen derecho a existir.La pobreza es un valor relativo, no absoluto y ahí entra en juego el factor clave: la desigualdad. Evidentemente todos no tenemos las mismas capacidades, por tanto, todos no poseemos el mismo nivel de renta. Pero en ocasiones, las diferencias son astronómicas. Y no siempre vive mejor quien más se lo merece. En un sistema basado en la competencia y el crecimiento económico como el actual, siempre habrá ricos y pobres, independientemente de las habilidades, capacidades, conocimientos o esfuerzo que cada uno tenga. Además la tecnología que se supone que ha sido creada para facilitarnosla vida, es decir, en resumen, para trabajar menos, en realidad lo que elimina son puestos de trabajo. Imaginemos un mundo futuro en el que praacticamente las máquinas lo hagan todo. Practicamente toda la mano de obra sobrará. Un mundo en el que unas élites son propietarias de la tecnología que les provee de todo lo necesario para subsistir plácidamente mientras el resto de la humanidad, que ya no son útiles como productores, y en consecuencia, tampoco son consumidores, simplemente sobran.


    • La alternativa es un mundo donde los medios de producción sean lo más colectivos posibles. En otras palabras: Los avances tecnológicos sirvan a la sociedad en su conjunto. Una sociedad donde se racionalicen las necesidades de producción, se produzca lo que de verdad se necesita. Una sociedad no competitiva sino cooperativa. Seguro que por muchos que fuéramos en un futuro, con los recursos que no se desperdiciarian habría suficiente para colonizar otros planetas si fuera necesario.


    • A mí se me ocurren otras soluciones. Por ejemplo, el día en que no haya suficiente para comer, que cada uno se coma lo que haya producido ese año. En muchos casos, será basura. Física y de pensamiento


  9. Fantástico, Silvia. Gracias.


  10. Es cuestión simplemente de repartir bien la riqueza y acabar con la tiranía, opresores que hunden a su población en la miseria, es tarea dificil en países donde no hay educación y la vida es peor que la muerte. Masas de gentes oprimidas sin información, niños que nacen destinados a morir de hambre porque a los padres no se les facilita ni la información ni los medios para controlar la natalidad, etc., etc.


  11. Bien por los anticonceptivos, estoy de acuerdo, pero ¿esa muchedumbre subdesarrollada está preparada, educada para tomarlos? Se olvida uno que a esa gran mayoria le han comido el coco todas esas religiones que nos manipulan y que están en contra de los anticonceptivos, la planificación y el aborto. Sin descartar que la gran mayoria de los gobiernos están a sueldo de las religiones. Así que la tecnología y la ciencia son contrarias desde siempre a las mentalidades creyentes de las personas. Para muestra, la educación poco laica que se imparte en casi todos los países.


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