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«La Tierra es nuestro hogar. Hay que cuidarla y respetarla para producir alimentos sanos y de calidad»

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¿Sabemos de dónde vienen los alimentos que compramos? La producción puede esconder condiciones deplorables para los animales y agentes químicos que dañan nuestra salud. Iniciativas sostenibles como la de Pazo de Vilane nos garantizan una alimentación de producción cuidada y artesana.

Esta empresa familiar asentada en Antas de Ulla (Lugo) aplica medios de producción en los que se aprovechan todos los recursos que ofrece el entorno. Desde su base en un edificio antiguo rehabilitado, se organizan los recursos endógenos que generan las fincas para su utilización en todo el proceso: los frutos del bosque se abonan con el estiércol que proporcionan las gallinas, la hierba que se corta en los jardines sirve para acolchar la huerta en el verano y la plantación de castaños da cobijo con sus hojas a las gallinas.

Un elemento fundamental del proyecto es llevar a la práctica las famosas 3R (reducir, reutilizar y reciclar) en todas las áreas posibles. Su fundadora, Nuria Varela-Portas, recuerda los comienzos de Pazo de Vilane en 1996: «Teníamos claro que trabajaríamos con un enfoque sostenible, no porque sea una moda sino porque la Tierra es nuestro hogar y hay que cuidarla y respetarla. Es la única forma, producir alimentos sanos y de calidad».

Uno de los ejemplos más claros de la calidad de los productos del Pazo son sus huevos camperos. Su excelencia radica en la atención y el esmero que reciben las gallinas, la calidad de los cereales que comen, el ambiente de los gallineros, el mantenimiento de sus ponederos para que estén limpios y, sobre todo, en que las aves puedan pasar el día corriendo en parques de pastos frescos, favoreciendo su salud y bienestar. Nuria declara con orgullo: «Nuestras gallinas tienen pastos frescos que comer, sitio donde andar, no se tratan con ningún tipo de medicamento perjudicial para la salud, ni hormonas ni antibióticos». La ingesta de hierbas aporta a las gallinas nutrientes, fibras y aminoácidos que incorporan al huevo que ponen, por lo que es fácil apreciar en ellos una mayor consistencia, un aroma más intenso y un sabor característico.

Otro de sus productos estrella son las mermeladas. Frutos del bosque como la frambuesa, el arándano y el tomate se cultivan en las fincas del Pazo de forma natural y sin químicos, ni en las plantas ni en la tierra. La mermelada ecológica de tomate agridulce se elabora únicamente con tomate entero procedente de las fincas del Pazo, cultivado en un sistema de producción ecológica. Su recolección en el punto justo de maduración permite ofrecer esta mermelada con el 72% de fruta, lo cual la hace adecuada también para acompañar como salsa en platos salados.

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La base para cualquier proyecto son las personas. Por ello, Pazo de Vilane busca mejorar la calidad de vida de la comunidad, incorporar la cultura tradicional y favorecer el desarrollo social y el económico. De las 25 personas contratadas, 17 son mujeres. Hace unas décadas, la mujer rural se dedicaba en exclusiva a las labores del campo (cría de vacas, huertos, recolección de fruta, etc.). Ahora, las nuevas generaciones buscan otras alternativas de ocupación entre empresas asentadas en el medio rural.

Además de Pazo de Vilane, Antas de Ulla cuenta con gente joven que ha puesto en marcha proyectos muy innovadores y generadores de empleo y riqueza, como las queserías con denominación de origen ArzúaUlla y el Pan de Antas, elaborado de forma artesanal en hornos de leña y amasado con harina de trigo del país.

Iniciativas 

En la Segunda Edición de la iniciativa ‘1 idea, 1 árbol’ promovida por Pazo de Vilane los más pequeños propusieron gran cantidad de ideas para reutilizar la caja de huevos camperos (conocida ya como la caja de la gallinita): desde construir granjas, castillos y edificios, hasta fabricar marionetas e instrumentos musicales. El objetivo de la campaña era plantar un árbol en la finca por cada idea recibida, y así fue como el otoño pasado se plantaron 115 castaños microrrizados.

Como dice la Carta de la Tierra del año 2000, muy presente en los principios del Pazo, «que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida».


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