¿Por qué no existen medios para frenar a los pirómanos?

Los terroristas ambientales convierten España en una orgía de fuego cada verano

Hay indicios que señalan la intencionalidad de muchos de los incendios forestales ocurridos durante este verano

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Se ha convertido en una funesta tradición que nos amarga cada verano: los incendios devoran nuestra riqueza natural y trazan un paisaje de ceniza y desolación. ¿Quién se esconde tras estos actos de terrorismo ambiental y nihilista? ¿Por qué no se ponen más medios para cercar a incendiarios y pirómanos? La ONG Greenpeace exige a los gobiernos central y autonómicos que tomen, de una vez, cartas en el asunto.

Para ello, es fundamental dotar a las fiscalías de Medio Ambiente y a los equipos de las comunidades autónomas de “mayores medios” para la investigación y persecución de incendiarios y pirómanos.

Es cierto que la crisis conlleva recortes presupuestarios para casi todas las partidas, pero también lo es que las arcas públicas soportan, por ejemplo, el mantenimiento de más de 50.000 vehículos oficiales. Además, los costes provocados por estos actos criminales son muy superiores a los implica una política de control y persecución de estos terroristas ambientales.

“Hay indicios que señalan la intencionalidad de muchos de los incendios forestales ocurridos“, advierte Greenpeace. Si bien en los últimos años se ha avanzado en la persecución de pirómanos e incendiarios, gracias a la Fiscalía General del Estado y la Fiscalía Coordinadora de Medio Ambiente y Urbanismo, lo  cierto es que en la actualidad sólo se condena a “menos del 1% de los responsables de los incendios forestales en España”.

Muchos incendios son provocados por terroristas ambientales.

“Hay que dotar a los fiscales de medios suficientes, con peritos especializados, para realizar todas las investigaciones pertinentes y evitar que los casos acaben siendo sobreseídos por falta de pruebas y que los culpables, por tanto, queden en libertad”, explica el responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto.

Este experto también aboga por “reforzar el papel de las fiscalías de Medio Ambiente en la función preventiva en coordinación con las autoridades administrativas” y “reformar el Código Penal para que se considere punible cualquier imprudencia (sea o no grave), se endurezcan las sanciones a las personas jurídicas y se eliminen los juicios por jurado para este delito”.

“La vía penal no debe ser ni la única ni la principal herramienta para prevenir el problema de los incendios forestales, pero resulta fundamental para frenar la criminalidad que estamos viendo este verano“, señala.

Colaboración ciudadana

Desde Greenpeace también apelan a “la permanente colaboración ciudadana para identificar y poder enjuiciar a los incendiarios” y apuestan controlar “la patología de piromanía, diferenciándola claramente de otros comportamientos relacionados con la conflictividad social, el alcoholismo, la toxicomanía o comportamientos antisociales”.

“Los pirómanos deben ser ayudados mediante un internamiento predelictivo en centros especializados, especialmente en los periodos estivales, cuando su disfunción es más peligrosa socialmente”.

Otra de la peticiones de la ONG es que que se “elimine el sistema de juicio con jurado para el delito de incendio forestal“, tal y como ha reclamado también la Fiscalía General del Estado. “La experiencia de los juicios con jurado, lenta y costosa, ha sido además muy mala en diversos casos de incendiarios absueltos por incendios forestales reiterados”, señala Greenpeace.


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