El conclicto étnico de Sudán del Sur se ceba con los niños

El impacto del conflicto se irá agravando si no hay una solución política

El número de casos de cólera se duplica cada día

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Los niños de Sudán del Sur son víctimas de la violencia y el desplazamiento masivo por el conflicto étnico que se vive en el país. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha advertido que seis millones de habitantes de Sudán del Sur (la mitad de su población) habrán huido, sufrirán desnutrición o habrán muerto a finales de 2014. Al menos el 50% serán niños, quienes, junto a las mujeres, constituyen la mayoría de las personas que se ven obligadas a huir a países vecinos: Uganda, Etiopía, Kenia y Sudán.

“El sueño de un Sudán del Sur seguro y pacífico se está convirtiendo en una pesadilla para los niños”, ha dicho la directora ejecutiva de Unicef, Yoka Brandt. “En este momento, los niños de Sudán del Sur necesitan asistencia humanitaria; necesitan que sus líderes protejan sus vidas, sus derechos y su futuro; y necesitan que el mundo les escuche y exija actuar en su nombre”.

En todo el país, unos 50.000 niños podrían morir de desnutrición y 740.000 menores de cinco años están en alto riesgo de sufrir inseguridad alimentaria. Según indica Unicef, muchos han empezado a comer plantas silvestres. La población se enfrenta a la escasez desesperada de alimentos y agua, y a la falta de instalaciones de saneamiento, lo que plantea un alto riesgo de enfermedades.

Actualmente, cerca del 80% de los niños menores de cinco años que viven en los tres estados afectados por el conflicto -Jonglei, Alto Nilo y Unity- están en riesgo de contraer enfermedades. A pesar de que 80.000 personas han sido vacunadas contra el cólera, el Ministerio de Salud ha confirmado un brote en Juba. El número de casos de cólera se duplica cada día.

Por otro lado, más de 9.000 niños han sido reclutados por los grupos armados. “Debemos a estos niños hacer todo lo posible por encontrarlos y desmovilizarlos y ofrecerles oportunidades para la educación y la formación”, dice Ring Placido, quien fue secuestrado cuando tenía 6 años por un grupo rebelde. “Aquellos de nosotros que hemos sido niños soldados sólo nos podemos transformar a través del conocimiento”.

Aunque continúa realizándose un incansable trabajo humanitario, el impacto del conflicto se irá agravando –especialmente para los niños-, si no hay una solución política que fomente la paz y promueva la cohesión social.


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